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martes, 30 de agosto de 2011

Abstrac

Hoy quiero contar tres capítulos de mi vida:



El primero, “La metamorfosis”. Si tú me hubieras conocido antes de los 6 años habrías conocido a otra yo. Usaba el cabello corto, sobre el hombro, me gustaba ponerme al sol y trepar los árboles. Recorría las calles y los prados en bicicleta. Con mi padre, robaba la verdura de los campos, la lavaba en un riachuelo y me la comía. Me gustaba estar sobre los árboles, construir casas en ellos, columpios, caminar en sus ramas.


Conocí a unas niñas en preescolar, no recuerdo sus nombres, pero recuerdo que cuando las conocí comencé a usar las calcetas hasta las rodillas, abrigos en verano, el cabello en la cara. Sentía vergüenza porque el color de mi piel era distinto al de mi madre. Dejé de salir a jugar, me volví callada, mi risa se apagó y me oculté del mundo lo más posible.


Tenía miedo de ser yo. No sabía quién era. Mi padre y yo tenemos el mismo color de piel, pero entonces, el no parecerme a mi madre me hacía insegura. Crecí con el miedo de que la gente me mirara. Me refugié en la poesía, en los libros de historia, en las actividades extras. Me volví invisible lo más que pude.


El segundo capítulo, “El punto y aparte”. En tercer grado de primaria me cambiaron de escuela. Conocí a un niño que me pidió ser su novia y yo entré en crisis. Lloré por horas. Mi madre fue por mí porque no paraba de sentirme culpable. Al regresar a casa y calmarme, lo único que dije fue que el amor era algo malo.


Mis padres se aman, y en ese acto de amor diario yo no entiendo cómo, entonces, me daba miedo ese sentimiento. Tardé mucho tiempo en entender lo que la vida puede cambiar cuando encuentras a alguien por quien sólo puedes sentir amor. Tanto, mucho, que esas emociones te vuelven otro ser humano.


La conocí en una búsqueda irremediable por pintar mi vida. Era septiembre de 2007 cuando salte al vacío porque creí en mí como nunca antes, porque me hizo una persona diferente, porque de nuevo pensaba en cambiar el mundo.


Era como un pequeño punto en el universo que me mantenía al vuelo. Yo era, lo sé, ese punto, al otro lado del universo, que la mantenía cuerda. Fue ahí cuando pasaron muchas cosas: comencé a correr, cantaba por las mañanas, aprendí a recibir abrazos y besos de quienes me quieren. De nuevo era yo, como de niña, cuando gastaba mi domingo en refacciones para la bicicleta.


Tuve miedo cuando me dijo de “casarnos”, de tener un hogar, de tener hijos. Pero tuve más miedo cuando entendí que nada sería igual a antes, que había evolucionado. No supe manejarlo.


Nos alejamos años después. Entre mucha rabia, tristeza, ira, furia, amor. Tardé más de un año en recuperar mis pedazos, en alistarme de nuevo para la vida.


Me enamoré otra vez, luché. Ella devolvía a mi vida las ganas de sonreír, de ver las estrellas tumbada en el parque, de hablar en clave Morse cuando nuestras manos se tocaban. Sin embargo, sí, el amor es algo que aún no sé manejar. Me ausenté en un viaje que me debía. Cuando regresé, algo se había roto para no unirse ya.


Entonces descubrí que cuando evolucioné aquella primera vez, en 2007, había dado un paso para no regresar jamás. No estaba dispuesta a vivir en silencio. El amor es todo o nada, es punto y aparte.


El tercer capítulo lo estoy construyendo. No tiene nombre ni fecha de caducidad. Lo que sé es que tengo 5 años para saber si deseo tener un hijo o hija, tengo 5 años para prepararme, madurar y confiar en mis fortalezas, para avanzar sin mirar atrás, para construir un hogar, para decidir lo que sea.


Y sé que quizá sean menos años. Puedo morir mañana, en un rato, ahora mismo mientras me lees. Puede que sean más años, 10, 15, 20… Pero ante el miedo me pregunto: ¿Qué quisiera decir si muero? Que tuve una familia increíble, amigos valiosos, que amé locamente una vez, que me enamoré una más, que me perdoné y que perdoné, que sigo amando y que sigo enamorada, que tuve el sueño de formar una familia, de viajar al círculo polar, de cambiar al mundo.


Mientras tanto, este tercer capítulo se escribe. Vivo amando, vivo enamorada, vivo con la gente que quiero vivir, con los espacios que deseo, con la lucha interna de ser yo, de no usar calcetas hasta la rodilla, de no temer el amor, de construir algo, no sé qué, de construir.


viernes, 15 de mayo de 2009

Mi cumpleaños 23

¿Te molestó mi felicidad?
Mi cumpleaños, mi gente, las flores que me regalaron
y que tú sabes tanto esperé.
¿Te disgustó mi comentario?
- Que me he portado bien con el mundo que me devuelve todo.
No me hubieras felicitado entonces.
Te hubieras puesto a coser vestidos de princesa,
de esos que te parecen tontos.
Hubieras olvidado lo viejecita que me pongo.
Pero dime ¿te molestó?
Di que sí,
hazme feliz.

domingo, 8 de febrero de 2009

Cuando dije: "Soy lesbiana"

Mi familia es matriarcal, sí, tengo un padre y un abuelo materno que viven en casa, pero mi vida siempre ha estado rodeada de mujeres. Quienes toman las decisiones "rápidas", porque ellos están trabajando, han sido mi abuela, tías, madre, primas y hasta hermanas. No creo, no sé bien, si eso sea parte de mi explicación a asumirme como soy: lesbiana (para catalogarlo de algún modo, para etiquetarme e identificarme). La verdad yo creo que es una variable, una hipótesis (por tenerla).
Nunca, hasta los 16 años, me pregunte ¿quién me gustaba, si los hombres o las mujeres, o ambos? Pero, quizá debía pasar así, mamá soñó un día que yo me iba a vivir con, entonces, una de mis amigas de la preparatoria; la razón: porque le amaba. En la tarde ya me estaba preguntando si era lesbiana: "Quiero que me digas la verdad, antes que nada eres mi hija y sabes cuánto te desee, no, no lo sabes, pero te desee desde muy pequeña, durante cinco años esperando la oportunidad de cuidarte, ¿eres lesbiana?
La respuesta fue que no, pero en cuanto lo supiera ella lo sabría. Y así fue. Después de asimilarlo yo, se lo dije un primero de octubre (o por ahí) de hace un par de años. Desde entonces, cuando siento que estoy más lejos de ella, cuando siento que en realidad no me ama, pienso en su preocupación. Al final, no le importó que sea lesbiana, lo que le importó y le importa es cuánto daño me puedan hacer las personas por mi condición.
A veces, en pláticas familiares defiende el punto de decidir a quién amas. Porque con todo y que seamos una familia extrañamente unida, hay personas que se resisten a la diversidad, a la libertad de elegir. Entonces, ahí, me siento orgullosa y feliz porque están ahí, porque mi padre lo sabe (yo lo sé) aún sin decirlo. Es mi padre y tiene el mismo olfato que mamá.

sábado, 24 de enero de 2009

Pasos para ser Mala Copa (By: Gabriela y Erika)

1- Aparentar no tener problemas e ir a beber una cerveza con los amigos.
2- Después de unas 3 cervezas comienzas a hablar de tus problemas (o antes si eres inexperta).
3- Aquí comienzan las canciones dolidas tipo El Recodo, Intocable y K-paz.
4- A continuación pides otras cervezas dependiendo de tu tolerancia, comienzas a ponerte un poco necia y como tus amigos están igual qué tú pues despotrican en contra de él o la que te hizo algo o que no te hizo. Entonces, comienzas a tomar más rápido las cervezas y empiezas a no sentir las mejillas.
5- Sigue la etapa de valemadrismo, cosas como mándalo a la fregada, etc. Diciendo ese wey está bien feo, tú mereces algo mejor y todos le mientan la madre a ese wey.
6- Viene la etapa donde dices pero es que lo quiero mucho y no se ha portado mal conmigo (digo puede ser que sea con un poco de lagrimas). Los amigos te animan entonces: “no llores”.
7- Llamas a tus amigos que no están ahí diciéndoles que los quieres mucho y no te importa si se acaba el crédito; si no tienes les llamas de otro fon de tus cuates, al fin el crédito no importa; el dinero va y viene pero una noche de mala copa nunca se olvida. Las palabras aquí son: “los amo, y por qué no están aquí, ya los quiero ver, los extraño, etc.”.
8- La música te pone más y más melancólica, tanto que recuerdas los buenos momentos y sobre todo que tienes celular, no te importa la hora, sólo sabes que tienes celular y que puedes todavía ver las letras del directorio.
9- Vas al baño o sales fuera y marcas ese último número. Si contesta comienzas con un “cómo estás “, después de seguro te dice, si te conoce bien, “¿Estás tomando verdad?” y tú dices que “no, para nada, sólo me acordé de ti y te llame”. Escuchas una canción de fondo tipo corta venas y es entonces cuando o le dices: “¿escuchas la canción?” y le empiezas a decir que lo quieres mucho, le recuerdas esos momentos especiales y él se encuentra súper dormido, tanto que no carbura, pero te dice a todo que “sí”. (Esto es bueno porque a lo mejor sólo recordara que le hablaste pero no lo que te dijo y así la cruda moral no será tan grande).
10- Llegas nuevamente con tus amigos y les dices “ya le hable a esa persona”, y todos “¿Qué te dijo?”. Así la vida misma. Y si no te contesta, todos dicen: “pues mándalo a la fregada”. Pero mientras ya hiciste unos 3 intentos de hablarle, obvio marcas y marcas como un desesperado, ves si el móvil tiene señal; casi les quitas a tus amigos el cel y quieres marcar para ver si del otro te contesta. Si no contesta, llegas con los amigos y les dices, entonces “a la fregada y SALUD”.
11- Ahora cantan con más sentimiento y pides y pides más chelas; cuando llega la cuenta empiezas a sacar hasta la morralla y te prestan cinco pesos y dejas de propina sólo tres.

domingo, 4 de enero de 2009

Lechuga



A veces conoces muy casualmente a las personas que con el tiempo podrás llamar amigos, y es que los amigos habitan en los sitios más extraños, en las circunstancias más raras, incluso en los lugares más alejados.

Hace un tiempo conocí por fotolog a una chica que se parece a Audrey Tautou, sí, la protagonista de Amelie. La forma en que escribe me dejó feliz desde el principio, aun cuando hablara sobre dolores emocionales o días malos, agitados y grises.

Antosofrenia, dice la página, escribe y fotografía desde Île de France, Francia, en un lugar llamado "La casualidad de mi vida", un sitio muy peculiar, muy colorido (creo yo) y aunque la realidad sea otra, sé que ella desea estar en Europa y siente su sangre árabe cada día, ama el frío y es de las personas que siempre podrán sacar lo mejor de ti.
Algunas de las mejores canciones las he descubierto a ella, pasa así con las percepciones de la vida y la muerte, del amor y el desamor, de los amigos, de los vecinos, de la familia...

No importa mucho el tiempo, ni las posibles cosas que nos separan, yo la considero una persona especial a la que puedo decirle amiga. "Anto" me hizo, un día gris, la revelación más grande de mi vida, coopero a mi estado de tranquilidad y sé lo seguirá haciendo cada que lo necesite; del mismo modo en sentido contrario espero hacerlo yo.

miércoles, 15 de octubre de 2008

No más piedras al corazón

Mi vida ha cambiado mucho y nada, sigo en el mismo lugar, rodeada de mi gente y de nueva gente, he alejado a los malos y me he quedado con los grises pero sinceros. Por dentro está el cambio, me he levantado cinco minutos antes, me he duchado más tiempo, me he puesto linda y salido a la calle por la sencilla razón de que debo curarme los rasguños.
A diferencia del desamor, la decepción no se sufre tanto porque lleva mentira. Y para mí, los mentirosos (en ese grado, en el grado de arrastrar y jugar con alguien) son los peores, los insoportables.


He volcado todo mi amor, mi fe, mi esperanza en mí. Y eso me hace diferente, resistente.


Manuscrito "Secretos deseos" de Iván Ferreiro

martes, 9 de septiembre de 2008

Comer


El amor debe comerse todos y cada día, en porciones saludables; en compañía o sola, el amor es el mejor alimento. El amor no requiere conservas, si las necesita para estar fresco, devuelvelo, no es amor (te están viendo la cara). El amor se da en los buses, en el metro, en la calle; se cultiva con una sonrisa, con un "buen día", con espontaneidad y vida. El amor es amor aunque haya tipos distintos.

martes, 2 de septiembre de 2008

Hoy con G.

Hoy se inició una nueva etapa para mi amigo G., él terminó por completo la Universidad, obtuvo mención honorifica pero lo mejor fue cuando A. Delhumeau le dijo que disfrutara la vida, que el infierno en el que estamos viviendo es hasta que uno lo decida, que la juventud es un arte para experimentarse y jugar, que nunca se reprima. Le tocó, a todos, porque G. es así, callado, serio, formal, anarquista, pero puma.

viernes, 29 de agosto de 2008

Mi cabaña del viernes

Hoy vi a Charlie e hice los cimientos de mi cabaña. Me siento tranquila, con dolor en el pie por el "voly" del fin de semana, pero con una energía y un brillo nuevo en los ojos y la sonrisa. Mañana marcha y el fin inicia.


Y ahora una canción que me puso Charlie, es del mexicano Lazcano Malo (algún parecido con la realidad es pura fantasía):


Tenian que haber existido unos kilos de más,
unas cuantas historias para que al final
otra vez el destino decidiera juntarnos.
Tú estás tan hermosa, en serio que sigues igual.
Si acaso ese look que te a dado el ganar,
y le pone a tus ojos como un brillo nuevo.
Y nos metimos esa noche al bar
que años atras nos prometio la edad,
la grande plática empezo a rodar
con la nostalgia preguntando atrás:
Cuentame qué ha sido de tu vida.
Lo que esperabas, lo que soñaste se cumplió.
Cómo anhelabas.
Cuentame si la melancolía te habla de mi amor oh oh oh
Si a veces te preguntas qué habría sucedido entre los dos oh oh oh
(entre los dos)
Si es que vos me necesitas como yo necesito a vos,
dame otra oportunidad por eso.

martes, 26 de agosto de 2008

Detalles

"Se suicido" me dijo Erika. En la noche de su muerte, Gabriela sentía remordimiento porque varias veces la miró conectada al mensajero y no le habló. No me impacto mucho, la verdad siempre fue una persona depresiva y quizá un poco bipolar: parecía ser feliz pero yo, en tratamiento por las fechas en que la conocí, me di cuenta que no lo era.
Ahora, más que antes, siento atracción por la vida y mis planes, metas y sueños. Quizá las cosas no han salido como yo quería. Muchas cosas no pasaron, otras pasaron y otras están aún por pasar. Sin embargo, me siento afortunada por, primero, superar día a día mi depresión; segundo, por hacerlo ya sin medicamentos; tercero, valorar en su justa medida a las personas que comparten su vida conmigo.
Soy consciente de las cosas o de las actitudes que no me gustan, de las personas y sus "facetas", de las mías. Y ya no me amargo por eso, ya no pienso en la maldad si no en la felicidad que yo puedo dar y doy, por pequeñita que sea. Aunque me falta por aprender, hay que saber: esos detalles hacen la diferencia.

Ilustración de Artista Blog

You've got to get yourself together
you've got stuck in a moment and now you can't get out of it
don't say that later will be better now you're stuck in a moment
and you can't get out of it...

martes, 19 de agosto de 2008

La niña de antes

Buscaba una película en la pequeña filmoteca de mi casa y encontré un disco que grabé hace unos dos años. Ese disco es especial por una canción: "La niña de antes" de un grupo valenciano llamado Sección V. Es pop, la cantante Irene tiene una voz dulce (quizá muy dulce).
"La niña de antes" me la dedicó César, no recuerdo si fue antes o después de que me hizo llorar hablando de relaciones o desastres personales; el pobre Cesur para los amigos, "ñeñe" para mí, se sintió muy mal por haberme sacado unas lágrimas con la plática.
"Ñeñe" tiene unos ojos muy expresivos de miel, lo que más le admiro es su capacidad para reirse, para hacer reir, para ser gracioso. Y lo que más le agradezco, junto con las risas que me provoca, es esta canción:




Ayer te vi llorando, y no sabía qué hacer
al ver tu rostro helado.
Dime ¿por qué te hundes tanto?
Tú sabes que por ti
dejaría la vida de lado.
Y hoy yo quiero que seas
la niña de antes.
Que tienes un camino entero por delante.
Y piensa ahora en cada parte importante,
la vida está llena de cosas emocionantes.
Nadie dijo que fuera fácil,
y mientras piensas, el tiempo se te escurre.
Mirame y dime lo qué hago.
Pero al final,
te has conseguido levantar.
Y hoy yo quiero que seas la niña de antes,
que tienes un camino entero por delante.
Y piensa ahora en cada parte importante,
la vida está llena de cosas emocionantes.
Hoy yo quiero que seas la niña de ayer.
Volverás a ser la de antes,
sólo piensa, piensa en el ayer.






Ser la de antes, pensar en cómo era antes, me ayudo a descubrir lo que quiero ser y soy en el presente.
Foto: Reynaldo (un primo) y yo-

domingo, 17 de agosto de 2008

Carta a

Sr. ZPU:
¿Recuerda usted la experiencia? ¿Los sentimientos de cuando está en el lugar en el que cree que debe estar cada día, o cuando está en ese refugio para las tormentas?
He de decir que me reí cuando usted me dijo, vía myspace, que esperaba verme en el concierto del Distrito Federal, México con mis amigos (no sé si me recuerde bien, soy la que se hizo lio con los carteles que decía que no admitían menores de edad) y, quizá le resultó extraña mi respuesta: iría con mi hermana (mis amigos son variados y hasta ahora ninguno entra en escuchar hip-hop ni rap). Bueno pues fui a Sala VDmás, vengo de allí ahora mismo.
Fue la primera vez que estuve en un concierto de hip-hop y rap; como la primera vez uno tiene muchas esperanzas y aunque las cosas a veces tienen detalles, siempre es y se recuerda como un suceso memorable.
Sí, he investigado un poco sobre el tema del hip-hop y del rap, mi acercamiento comienza a ser más completo; pero ahí, usted en el escenario y yo debajo, entendí de una manera inexplicable una cosa importante de la vida:
Rómpete el corazón aprendiendo sin razón. (Y quizá muy mala mi rima)
No sé si usted sepa cómo va la cosa de mierda en mi país, cómo los medios de comunicación te pintan la ciudad (o pintamos porque soy, o me creo, periodista), cómo la gente ahora parece tener miedo y desconfianza (sobre todo eso: desconfianza) de la otra gente. Probablemente algo como en España o en otros países, regionalizado ¿no?
Antes de entrar a Sala VDmás estuve a punto de irme con mis dos hermanas (desde anoche un lio con tantas tvnoticias malas), iba a llegar a casa después del cine, porque el cine es algo que ya conocemos, porque habla de las mismas historias toda la vida (varia en la forma de contar). Mientras el hip-hop y el rap hablan de algo a lo que era más ajena hasta hace unas 12 horas. Y señor Z eso da miedo. Da miedo conocer cosas nuevas desde dentro, desde el alma.
No crea que soy una mente lavada y suavizada, pero a veces el sistema te pone de cabeza y te enreda y uno cansado lo deja, hasta que un vientecillo o un lugar y su vientecillo te mueve el pelo y las ideas.
Y ahora con el alma y el corazón más fresco, con ese mismo ímpetu con que escribo para mis lectores (pequeños o pocos), le digo que su concierto fue inexplicable; y su voz y su rap y sus mensajes son, desde hoy, ese lugar al que ir cuando sienta que la mierda me llama, porque con usted como voz y yo con mis ideas retorcidas de cambiar el mundo, siempre me sentiré capaz de hacerlo.
Sepa que por modales soy fan de María Callas, por instinto soy admiradora de usted.
Gracias Señor Z, vengo de un lugar mágico. Usted pidió que alzáramos los dedos, que con la punta de ellos tocáramos el cielo y lo toqué (y sin fumarme nada, porque nunca lo haga =D).





SÍ, VOY RE EMOCIONADA AÚN ¿Y?

sábado, 9 de agosto de 2008

Bailar me sorprende, así de a solas

Las partes bellas de la vida no son bellas por sí solas, son bellas porque llevan cosas malas que no hacen otra cosa más que mostrar nuestra capacidad humana-
Yo
Daniel Váldes- BÁILAME EL AGUA
Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro,
que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes?
Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar.
Sin aliento.

viernes, 4 de julio de 2008

Ellos son en verdad lo mejor que hay en mí...

Me había echado un post bonito. Se resume en que me he divertido conmigo, con mi familia, con mis amigos y que hoy no necesito más. La gente que quiero y me quiere está sana, con problemas como todos, pero están aquí, conmigo.

McDonalds es ameno si lo compartes con los amigos come papas. El baño es divertido si son varios quienes se miran al espejo. El Ángel de la Independencia sigue siendo maravilloso cuando hablas con los amigos hasta que la lluvia te hace correr y reirte. El Metro tiene su encanto cuando dejas pasar veinte vagones para quedarte a platicar. La ciudad es más simple cuando decimos: "Ves, la gente va así de rara. No dejes que me ponga así".




Nadie sabe qué fue aquello,


Y por eso conocemos


el secreto de estar juntos


a pesar de tanto tiempo.


Tanta fiesta y borrachera,


desde que eramos pequeños.


Y acabar muertos de risa,


en algún bar del casco viejo.


Hay algunos que se fueron,


pero pronto volverán.


La ventaja de ser tantos


es que siempre hay alguien más.


No te quedas nunca solo,


siempre hay con quien compartir.


La cerveza, el calimocho


y las ganas de salir.


En los libros que leímos,


y en las clases que no fuímos.


No enseñaban lo importante,


solamente lo divino.


Aprobar sin entenderlo,


y entenderlo sin probarlo.


Junto a ellas descubrirlo,


y llamar para contarlo.


Quedan años por delante,


quedan noches por detrás.


Recordar lo que ha pasado,


y no saber que pasará.


Si habrá bodas y bautizos,


nos veremos con los niños,


pero en vez de hacerlo en bares,


nos veremos en el parque.

domingo, 8 de junio de 2008

Hoy llego con la fuerza de muchas manos juntas...

Hace tanto tiempo sin detenernos a hablar de cada quién, de las cosas que cambiaron, de lo que cada uno ha cambiado. Sin alcohol por Gabriela, sin cigarros por la Ley Antitabaco... con dulces, carteles, comida y una mesera graciosa y la otra enojada, dispuesta a corrernos después de 5 horas sentados en el mismo restaurante...
- ¿Estás bien?
- Sí, un poquito triste, pero hoy contenta por abrazarte ahora mismo. ¿Y tú, cómo estás tú? ¿Necesitas algo?
- Nada, ahora nada; extrañaba verte.
- ¿Y tú, qué hay de ti?
- El amor faltal, la escuela ahí está. Que ganas de verlos.
- Y yo a ustedes, de verlas después de ¿cuánto?
- Depende de quién hables.

Risa, risa, risa, risa, risa. Carcajada.