Los viejos y sus miedos vencidos.
Los jóvenes y su pasividad desgajada.
Los niños y su esperanza.
México iluminado.
Fuí a la marcha, encendí la vela de muchos. Creí en mi país y en su gente, en la gente que sale a la calle a pedir paz. Aún con su falta de organización, con los voluntarios y mi torpe ayuda, con la lluvia, con las paradas, aún con eso creo que inicia un tiempo de despertar que nos cambiará para bien.
Fotos: Mías, menos la última que es de El Universal.



