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lunes, 21 de junio de 2010

Carta 12: Tu magia hace efecto en mí

Mamá está enferma y no me atrevo a contarte. Es que tengo el silencio bien cerquita de mí y no me lo puedo quitar de encima. En parte es porque me he jurado muchas veces que estarás fuera de mi vida por siempre. Pero entonces, el corazón se me arruga y me quedo como ausente. Tú sabes cómo.

Y pienso, si esto, si aquello… casi puedo escuchar tu voz lamiendo las palabras exactas porque tú siempre fuiste la valiente. Es que yo me parto tan fácil, tan simple, soy de papel y con las lluvias quedo al suelo, tendida a pleno suelo.

Tus ojos brillan en mi cabeza y entonces todo se calma un poco.

Yo no sé cuánto dure esto, no tengo idea de si será algo maligno o no porque sé que hay algo que no me ha dicho, en el fondo lo sé. Cuando me dijo no me atreví a mirarla a la cara porque hubiera llorado, sólo pregunte si el médico tenía algún diagnóstico ya, qué seguiría, cuándo sería la operación, qué consecuencias…

Me quedé frita. Aún tiemblo y es lunes.

M.

jueves, 30 de abril de 2009

PD

Estoy enojada conmigo y contigo. no he podido llorar y a veces siento que es porque ya no tengo nada que llorar, porque por fin "paso de ti"; pero a ratos te pienso y nos pienso, no sé, me confundo. Y tengo miedo. Naturalmente tú sigues tu vida y yo la mía.
Quizá tenías razón, me desviví por ti y me olvide de mi, me encerre, me secuestre, vivía para ti y por ti, para estar al pendiente, para informarme de tu vida lejos de la mía, para soñarte y para esperar el momento en que tú y yo nos juntaramos por fin; pero esperé y esperé y nunca llegó.
Estoy enojada por eso. Contigo, por no esperarme, pero qué culpa tienes tú si yo fui la que prometí... y aún sigo enojada cerrandome las puertas, cuando las puertas se abren, cuando hay viento y sol allá afuera.
Estoy enojada por tirarme en un hoyo grande, por descuidarme, por arrinconarme en tan pequeños espacios; por hacerte parte de mi vida y mis sueños, por tener miedo a verte, por querer verte repuesta.
Estoy enojada conmigo por quemar tus cosas, por no quedarme con nada tuyo; porque aún, de un modo u otro, sigues siendo parte de mi vida; aunque pases de mí.

sábado, 28 de marzo de 2009

PD

No te engañes: Vos no tuviste tanta paciencia como para ganar el maratón. Ni yo.

sábado, 21 de marzo de 2009

Carta 11

Hoy quisiera decirte que seas feliz, pero lo que realmente quiero es decirme a mí que quiero que seas feliz aunque no sea conmigo. Y sencillamente lo digo como rezo. Todas las noches sueño que hablamos en la playa, lo sueño así:
Yo con un vestido sin mangas, cuello "V", azul turquesa que termine en el vuelo blanco. Tú de beige, pantalones y blusa cuello redondo. Que nos sentamos en la arena sin mirarnos. César se va. Nosotras temblando de miedo. Imagino que me preguntas qué he hecho yo, si estoy bien, si encontré mi vida. Yo te cuestiono sobre tus padres, sobre tu hermana, si no te hace falta nada, si en verdad te gusta Maná o lo soñé. Silencio. Y miramos el mar, el cielo celeste y las estrellas. Son tantas, tantas estrellas que no podríamos contarlas sin dormir. Las estrellas; como aquellas en las que viajábamos cada noche para encontrarnos y hacer el amor. El amor, ¿dónde quedó? Nadie dice nada. Al mismo tiempo empezamos a hablar de lo que fuimos, de lo extrañas y cercanas…
Entonces, no termino. No logro terminar.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Carta 10: Mi "si te dijera"

Si te dijera que a estas alturas he sufrido lo mismo que he echo que sufras tú. Sí, el miedo, la tristeza, la nostalgía, la pena, la ansiedad. Si te dijera que vos fuiste todo, mi todo, que el mundo era mundo porque estabas tú; que la tierra era tierra porque pisabas en ella; que no tenía miedo a las alturas porque creí eras una estrella; que no me importaba quedarme en casa sólo para verte a la distancia. Si te dijera que deje a mis amigos porque tú eras cada uno de ellos en su mejor versión. Si te dijera que había días en que dudaba de mi belleza al verte a ti. Si te dijera que tuve miedo de perderte sin darme cuenta que entre más miedo, más me acercaba a alejarte. Si te dijera que callé algunas cosas por temor a que tú te sintieras menos, a que pensarás que no eras lo suficientemente buena para mí. Si te dijera que -sin que tú me lo solicitaras- yo deje de hacer cosas que eran parte de mí para darte sólo tiempo "completo". Si te dijera que he llorado días enteros por tu ausencia. Si te dijera que me culpe mil veces por vivir lejos, por estar tan cerca, por caminar a medias. Si te dijera que te admiré por la vida que llevas, que sentí que podría hacer lo mismo contigo a mi lado. Si te dijera que cuando nos alejamos pensé que no lo haría nunca y que era mejor así. Si te dijera que los pleitos me quebraban los hueso y que siempre; sí, siempre me culpé.
Si te dijera que ahora entiendo: fui presa de la violencia psicológica de pareja. Pero lo peor de todo: te hice presa de mi violencia.
Quizá la violencia que las dos creamos no fue tan intensa como otras, pero fue violencia. Y eso, ahora que lo pienso, es lo único que me hace alejarme de ti.

domingo, 15 de marzo de 2009

Carta 9

En todas las cartas que hay aquí para vos, nunca te dije "mi amor". Pero cada palabra, en cada vocal y consonante te dije que te amaba. Ha pasado cierto tiempo: estamos, tú y yo, separadas, más que nunca. Desde mayo que no somos "pareja", ya casi un año y terriblemente no termino por superarlo. Me da pena decirlo, pero quiero aferrarme hasta el último instante, pensar que vos me amas en lo recondito, aunque te lies con otra. Es más, me gusta pensar que esa otra no existe. Y aún con todo, sé: soy una mentirosa.
Acabe muy cansada, confundida y con el paso de los días las cosas se van aclarado; sigo pensando en ti los días de lluvia. Y no sabes cuánto me arrepiento de haber quemado tu pijama, tus cartas, tu pulsera, tus fotos. Cualquier excusa no justifica: estaba dolida y harta. Ahora echo de menos esas pocas palabras a computadora, esa postal, tu carita de niña.
Sí, sonrío. No hay nada mejor que mostrarle a quien sea que sigo sonriendo, que puedo hacerlo. Pero a veces, a ratos, todos los días, sigues aquí. Y yo espero no sé bien por qué.
Más que nunca, te quiero por partes.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Promesa de meñique

Si me lo preguntan creo que nunca estuve tan loca, no sabía si era idiota o en serio actuaba de buena fe. Pero la única promesa que no deseaba hacer era esa, así que hice otra mucho más dolorosa y creíble.
Temía en el fondo de mi corazón que el amor, que nuestro amor no diera para más, pero en realidad la situación y el amor sólo dieron para eso. El dinero hace falta y a veces sin él los corazones se rompen. Y el mío, mi corazón estaba reconstruido pero con un pie para hacerse añicos de nuevo.
Estaba claro, ella necesitaba mucho más que esto y yo, pudiendo soportar mucho más, también lo deseaba. Pero aun sin besos, sin abrazos, sin hacer el amor, ella fue lo más maravilloso del mundo, su sonrisa, sus manos, su cabello, sus ojos, su cuello, la comisura de su boca, su blancura.
Lo prometiste, ve por ello valiente.

domingo, 17 de agosto de 2008

Carta a

Sr. ZPU:
¿Recuerda usted la experiencia? ¿Los sentimientos de cuando está en el lugar en el que cree que debe estar cada día, o cuando está en ese refugio para las tormentas?
He de decir que me reí cuando usted me dijo, vía myspace, que esperaba verme en el concierto del Distrito Federal, México con mis amigos (no sé si me recuerde bien, soy la que se hizo lio con los carteles que decía que no admitían menores de edad) y, quizá le resultó extraña mi respuesta: iría con mi hermana (mis amigos son variados y hasta ahora ninguno entra en escuchar hip-hop ni rap). Bueno pues fui a Sala VDmás, vengo de allí ahora mismo.
Fue la primera vez que estuve en un concierto de hip-hop y rap; como la primera vez uno tiene muchas esperanzas y aunque las cosas a veces tienen detalles, siempre es y se recuerda como un suceso memorable.
Sí, he investigado un poco sobre el tema del hip-hop y del rap, mi acercamiento comienza a ser más completo; pero ahí, usted en el escenario y yo debajo, entendí de una manera inexplicable una cosa importante de la vida:
Rómpete el corazón aprendiendo sin razón. (Y quizá muy mala mi rima)
No sé si usted sepa cómo va la cosa de mierda en mi país, cómo los medios de comunicación te pintan la ciudad (o pintamos porque soy, o me creo, periodista), cómo la gente ahora parece tener miedo y desconfianza (sobre todo eso: desconfianza) de la otra gente. Probablemente algo como en España o en otros países, regionalizado ¿no?
Antes de entrar a Sala VDmás estuve a punto de irme con mis dos hermanas (desde anoche un lio con tantas tvnoticias malas), iba a llegar a casa después del cine, porque el cine es algo que ya conocemos, porque habla de las mismas historias toda la vida (varia en la forma de contar). Mientras el hip-hop y el rap hablan de algo a lo que era más ajena hasta hace unas 12 horas. Y señor Z eso da miedo. Da miedo conocer cosas nuevas desde dentro, desde el alma.
No crea que soy una mente lavada y suavizada, pero a veces el sistema te pone de cabeza y te enreda y uno cansado lo deja, hasta que un vientecillo o un lugar y su vientecillo te mueve el pelo y las ideas.
Y ahora con el alma y el corazón más fresco, con ese mismo ímpetu con que escribo para mis lectores (pequeños o pocos), le digo que su concierto fue inexplicable; y su voz y su rap y sus mensajes son, desde hoy, ese lugar al que ir cuando sienta que la mierda me llama, porque con usted como voz y yo con mis ideas retorcidas de cambiar el mundo, siempre me sentiré capaz de hacerlo.
Sepa que por modales soy fan de María Callas, por instinto soy admiradora de usted.
Gracias Señor Z, vengo de un lugar mágico. Usted pidió que alzáramos los dedos, que con la punta de ellos tocáramos el cielo y lo toqué (y sin fumarme nada, porque nunca lo haga =D).





SÍ, VOY RE EMOCIONADA AÚN ¿Y?

martes, 10 de junio de 2008

I always hope that you remember we'll never really learn the meaning of it all

Pasó mucho tiempo / hasta que aprendí a pensar en el hombre / como en el hombre / hasta que descubrí esta forma de pensar / hasta que cogí este camino / en esta redentora dirección / y al hablar del hombre o pensando en él / dejé de hacer preguntas / de si es blanco o es negro / anarquista o monárquico / seguidor de la moda o de lo rancio / si es de los nuestros o de los otros / y empecé a preguntar / ¿qué hay en él de humano? / y sí hay algo...
("Anotando una idea" de Ryszard Kapuscinski)

Y después de saberlo me siento, escucho lo que no escuchaba y veo lo que no veía y me tapo la cara con la manga mojada de mi sudadera; entonces me pregunto ¿Cuándo dejamos de ver lo humano? ¿Cuál fue lo último humano que vi, que viste?

jueves, 24 de abril de 2008

4 cosas que no se pueden recuperar nunca

1. Una piedra después de lanzarla al mar.
2. Una palabra después de haberla dicho.
3. Una ocasión después de haberla perdido.
4. El tiempo cuando ya pasó.

miércoles, 30 de enero de 2008

Carta 8

Me he despertado sin la sonrisa en la cara.
A veces no pasa.

domingo, 27 de enero de 2008

Carta 6

Hay ocaciones cuando la piel se me enrrosca, cuando tengo un segundo de locura y pienso en mi vida sin ti, contigo y hay diferencia, y en ambas gano y pierdo.

Pero aún siento amor por ti.

jueves, 24 de enero de 2008

Carta 5

Siento un dolor, no es el corazón porque no duele...

¿Será el hipotalamo?

No sé, me duele. Y te pienso.

miércoles, 23 de enero de 2008

Carta 4

Sin falta y con dolor te escribo hoy.
Me pregunto si es cierto, ¿será cierto que el amor duele? O en realidad será que dos personas distantes con el amor pretenden unirse y a veces, sólo en ocasiones, el amor no alcanza. Bien, pues hoy esa pregunta tiene un motivo. De nuevo me siento como la persona que corta la cuerda para que el prisionero termine ahorcado. Así me siento y a su vez sólo pienso que busco un camino largo, una vida larga compartida y como tal busco puntos clave donde poner la sortija.


Es lo que hay, pero con amor, por supuesto.

martes, 22 de enero de 2008

Carta 3

Ayer descubrí que Te amo a la 1 de la mañana, cuando la pesadilla me despierta y te convierte en el único pensamiento claro que me calma. Te amo a las 7 de la mañana cuando tu palabras me llegan como en paloma mensajera y sonrío y me acuesto y te pienso y me duermo. Te amo a las 9 y media cuando me levanto y te miro pegada a la pared y te beso desde lejos. Te amo a las 11 cuando me meto a la ducha y te siento en el agua, y te pido en el agua. Te amo a las 3 cuando te leo y a las 6 cuando te escucho decir que me amas y tu voz tiembla y sabe a dulce. Te amo a las 7 de la noche cuando hacemos el amor y a las 8 cuando te duermes y a las 9 cuando me duermo...


Te amo por partes, claro.

lunes, 21 de enero de 2008

Carta 2

Los días sin ti no me gustaron. Son fríos y no puedo dormir, y el silencio se hace más profundo, y las pesadillas siempre están. Los días sin ti eran secos, no había lluvia para mis pechos que aman tu boca, que necesitan tu lengua y esa forma tuya de amar. Los días sin ti yo no pensaba en nada más que en tu voz cuando suena cerquita de mi oído. Los días sin ti yo buscaba tu espalda blanca en una almohada; pensé en tu cabeza, en tu cara, en tus pies; pensaba en las veces que yo te dije que te amaba y en las veces en que tú me dijiste que me amabas. Incluso pensé en la oveja en los días sin ti...


Y ¿Sabes?
Quiero, sólo contigo, una oveja para pastear. Porque te amo, de verdad.

domingo, 20 de enero de 2008

Carta 1

Ésta es la primera de muchas cartas que espero escribir. Con amor, por supuesto.
Anoche me quede mirando la oscuridad y su silencio. No me pareció, como otras ocasiones, terrible. Al contrario, creo que llegamos, él y yo, a la deducción de que somos los mismos: de que él soy yo y yo soy él con sexo y pechos femeninos. Así, pensé en el mundo en silencio, sin ruido, sin el sonar del agua o el viento sobre mi cara. Pensé en todo callado, en comer los bullicios de la ciudad y cambiarlos por la tranquilidad de un bosque o una selva o un desierto.
Sí, eso quiero. Si hubiera silencio la canción que yo cantará no tendría motivo, si alguien me preguntara: ¿Por qué cantas? Yo le respondería: Canto porque tengo una canción.