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jueves, 21 de enero de 2010

Sueño blanco

Mi corazón pasó de todo. Yo lo viví detrás de un cristal, donde ese todo me dolía pero no podía dañarme más. Estaba sin nada, sin sentido común, sin malas manías, sin buenas acciones, sin el deseo de cambiar el mundo. Yo alejé lo que más amaba, todo en lo que creí de ti y de mí. Tú te convenciste de cada mentira que soltaba con la rabia. Me dejaste hueca. Cuando volví ya no había nada, sólo la televisión encendida y tu cara lejos de la mía… sssshhhh sssshhh la pantalla se motea, se pone gris. No queda nada. Es un sueño. No te conozco. Tú no me conoces a mí… sshhh sshhh sshhh hay silencio. Despierto. Mi corazón sigue aquí.

viernes, 25 de abril de 2008

Ferrocarril

- ¿Crees que si me voy por las vías descubra algo interesante?
- Depende.
- ¿Depende de qué?
- De lo que decidas ver.
.
.
.
Me mato.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Renovar

Me hice peliroja hace unas dos semanas. No me daba cuenta: los cambios vienen todos juntos. No es lo que esperaba, pero qué hacerle, así son las cosas. Creo que debo reivindicarme. Estoy sola. Dormí hasta las 2 de la mañana escribiendo un cuento. Eso es lo que pasa cuando terminas una relación: tienes todo el tiempo pa' ti.
No voy a decir que no siento tristeza, la siento. Lo normal que pasa en estos casos (cuando menos eso quiero creer)...
Espero un poco más para hacerme una china peliroja.

lunes, 14 de enero de 2008

Yo andaba buscando la muerte cuando me encontré contigo. De ahí tengo el corazón en dos mitades partido. La una le teme a la muerte, a la otra le espanta el olvido.
Andrés Henestrosa

martes, 30 de octubre de 2007




Clávame un cempasúchil en el pelo,
Prende incienso en mis pies…
Dame un beso,
Come mole,
Prueba mi sangre, tequila de Jalisco.
Vete.
Yo te seguiré…

Luz. Yo te beso la luz.

sábado, 28 de julio de 2007

Galaxias de arroz

A veces el mundo es como es y no podemos cambiarlo por más que intentemos, tratemos, así es. Pero yo no me refiero al mundo de afuera sino al de dentro, al que existe en cada uno de nosotros, al que no vemos pero sentimos, al que idiotizamos con amores vagos y el que sufre con el verdadero. De ese mundo hablo yo, de cuando te miras en un espejo y apenas te reconoces, cuando miras por primera vez con detenimiento ese lunar que tienes junto a la boca, o esa cicatriz de la enfermedad, incluso el dispar de tus cejas; ese mundo es el que yo no puedo cambiar, el que muchos no podemos y por el cual otros mueren en intentos fallidos de recomponer los renglones torcidos de Dios.

domingo, 3 de junio de 2007

Secreto

Anda, echa un vistazo a tu alrededor, no seas tonta, mira que no hay un alma que llevarse a la boca, que hay que repartir caricias y esta noche me toca. Que yo también comparto los mismos miedos, también busco una cinta para atar el tiempo. También arrastro conmigo una cadena de sueños.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Regresa la Cuenta Cuentos

Hoy recordé que quiero ser Cuenta Cuentos, que voy a arrastrar mi silla por toda la plaza, treparme en ella, agitar la garganta y hablar de palabras. Me acordé de los niños y los abuelos, de los finales felices y de los aplausos, también de los silencios. Sí, de eso, de todo ello he pensado de nuevo; porque es más sencillo pensar que hacerme a la idea de olvidar.
En todo caso yo no soy de las que olvidan, menos si hablamos de cuentos... Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y limpiar las miradas, los labios... implantar sonrisas.
.
..
...
Alguien
.
..
...
YO

martes, 1 de mayo de 2007

Pupila-ndote

Nada más melancólico que esta ciudad sin ti... sin mí.

A ratos me siento bajo la lluvia y entonces: nada. Recogo los hilos, doblo las telas y vuelvo a hilar. Odio estar aquí, aquí lejos de todo, tan cerca de todo. Odio quedarme calladita o gritar. Odio hilbanar los recuerdos, bordar los pasados, dejarte en una fotografía dentro de mi pupila para nunca más quemarte con mirada distinta.

... pero todavía sigo aquí, aquí en una silla de cuatro patas, sin respaldo, bajo el limón pensando en cuándo parto. No puedo esperar a que un océano me separe de ti. Después, después todo será más fácil.

jueves, 8 de marzo de 2007

Re-cuento

La reconoció enseguida, es igual a la fotografía, igual a todo lo visto de ella. Horas más tarde estaba con sus manos largas suprimiéndole los pezones mientras la lengua hacía lo suyo con el cuello. Sí, amabas se besaban después de que ella llorará en su hombro por ese remolino de conflictos internos, esas emociones apagadas y todos y cada uno de los amores frustrados.

Sí, amores frustrados y ausentes. Porque en el mundo, en la vida y en la muerte misma hay de esos amores que duelen y que no se van o que pican como alfileres pero siguen sin irse, no les dejamos irse. Quizá María era el reemplazo de todo eso, del amor que ella tuvo y se fue, del que ni siquiera nació, del que se engendro pero se aborto, del que se suicido con la monotonía.

Sentir aquellos dedos ajenos en su sexo húmedo le estremecieron a tal punto que la cabeza le giro en un santiamén; estaba pisando otros terrenos, esos de los cuales imaginaba. María comenzó con un beso, un primero beso que se extendió y que deseaba se hiciera largo.

Pero así no, así no con ella en trance por el llanto, con los pensamientos enredados. No puede, María, aumentar el ritmo con que a alguien se le vaya la vida… ¿O quizá le devuelve?

viernes, 29 de diciembre de 2006

La Catedral

Estabamos hablando de los regalos de Día de Reyes, sentaditas una junto a la otra, tomadas de la mano. Tu derecha con mi izquierda, pero recordé a Auguste Rodin y La Capilla así que te extendí mi derecha. Tenía frío y tú una sudadera para mí como aquella vez. Tu brazo rodeando mi espalda, yo en tu hombro. Ellos mirando de re-ojo la situación. Sí, dos lesbianas, una pareja de mujeres en la combi/pesera/transporte público dandose amor con tan sólo mirarse.
- ¿Le comprarás lo que te pidieron los niños?
- No lo sé, pero lo pondré en la bolsa que vimos en Zapata ¿te acuerdas?
Mirándonos a ratos mientras las bocas hablan, como las mentes lo hacen. Hay tráfico y odias estar sentada ahí. No dices nada de esa incomodidad. Todavía te cautivo. Todavía me cautivas. ¿Cuánto más?
Aquello sólo fue un sueño. Sabías que me querias desde que me viste cruzar la puerta, yo sabía que me querías también desde ahí. Sé que te quiero. Nos queremos.
Me abrazas, me susurras al oído "Te amo y quiero hacerte el amor", sonrío y beso tu mano. Hay luna ya. Luna nueva amor, hoy vendrán tus duendes y los ángeles sacudiran el polvo de sus alas; serás feliz. Encenderás un montón de velas en mi habitación y después de purificarle te tendré en mí. Tu niña, tu pequeña se comerá los gemidos a bocaradas.
- Mi madre dice que dormirás en la cama de mi hermana.
- ¿Y si me da miedo? - reimos.
- ¿Compraste el incienso?
- Sí y no de rosas, como te gusta.
Nos miramos. "Me casaré contigo"


... Te perdí, bajo de la combi, limpio las lágrimas. Esto se llama nostalgia.

jueves, 30 de noviembre de 2006

El cuento de una niña/mujer

Antes de esto, de poner mi cuento quiero pedirme una disculpa a mí y a todo aquel que se sienta ofendido por lo que sigue. Sé que dije que ya no más, pero hoy el destino me dió una voltereta; la fotografía de esos ojos color miel saltó como cucaracha en una página que hace mucho no visitaba, pero estaba todo puesto para que yo diera click sin imaginarme que ahí estaba ella y sus ojos, su cuerpo, sus letras. Lloré sin más, me solté y le di vuelo al pintar en el suelo charquitos de luna... y el cuento se dió.
¿Les ha pasado algo tan maravilloso en la vida, algo que sencillamente vale todo en este mundo, que no quieren olvidar/guardar?Esta es la historia de una niña muy puta. Puta en el sentido que siempre ha estado rodeada de mujeres, de su madre, su abuela, sus tías, sus hermanas, sus amigas, sus complices, sus enemigas. Es la historia de una mujer que siempre creyó en las princesas, pero no en los principes sapos. Es la historia de una niña/mujer que con el paso de los años dejó de reir a carcajada. Todos los días trataba de vivir teniendo equilibrio, nunca lo consiguió; caminaba en zapatillas de colores, pero un día también eso se perdió. Y se enamoró la primera vez, y se entregó hasta los huesos; y no escuchaba nada más que el latido de su princesa y el de ella cuando se juntaban. Pero esa princesa fue mala con ella, se reía a sus espaldas con una doncella; y la niña/mujer lloró por tres años metida en una caja de madera como titere. Después intento con más princesas, pero la niña/mujer no quería más princesas, y se busco una bruja, y se enamoró de la bruja, ambas reían las noches enteras sobre la escoba, pero la bruja siempre fue celosa y embustera. En realidad con cada beso, con cada palabra de amor no sólo le estaba robando el corazón, también el alma. Y los últimos meses la niña/mujer tenía siempre los ojos aguados y la bruja la hirio, y la niña/mujer se defendía pero estaba enamorada y el amor, el amor la cegaba y volvía a caer con la bruja. Después de un tiempo la niña/mujer dejó a la bruja, y la bruja quería hacerla volver con hechizos y posimas mágicas, pero ella no regresó. Y la niña/mujer se enredo con muchas más brujas y princesas, también hubo una doncella pero la niña/mujer se estaba quedando vacía e intentaba robarle la escencia a todas ellas, sin embargo, no funciono. Ella cansada de su vida seguía sin equilibrio y caminando sin mirar. La vida era tan puta, en el término de grosera, pelada y mala con ella que pensaba en caminar por caminar; nada había sido tan grande como para querer acordarse de ello toda su vida. Una tarde sin más la niña/mujer se topó con otra niña/mujer, las dos se miraron, y nuestra niña/mujer se perdió en la miel de aquellos ojos brillantes y enormes. Las dos niñas/mujeres se besaron y decidieron ir juntas. Nuestra niña mujer descubrió lo que nunca antes tuvo: sencillez. El amor que ahora tenía era sencillo, podía caber en un arroz o en una oruga, porque amor sólo tiene cuatro letras lo demás viene implicíto. Pero nada es para siempre, y una tarde/noche de octubre la niña/mujer terminó con nuestra niña mujer. Y las dos lloraron en silencio, pegaditas cada quien a su lado de la cama, y se miraron, y querían besarse pero no, un final así no podía llevar un beso. La niña/mujer lloró un día, después la buscó en los cigarros mentolados (ligth) y cafés americanos, pero no la hayó. Triste decidió olvidarla y ahí se le reveló: hasta antes de ese amor sencillo nada era tan maravilloso de recordar, nada era tan grande como ver a "su" niña/mujer enmarcada en aquella puerta de madera del siglo XVI esa tarde de viernes esperando que saliera de trabajar, porque el amor es eso, el amor es que te esperen en la puerta mientras sales; la puta vida sólo le había dado ese instante maravilloso que no puede ni quiere olvidar. La puta vida se portó decente con ella para que si un día nuestra niña/mujer quiere morir, lo pueda hacer en paz.