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jueves, 22 de enero de 2009

¿Un remedio para la memoria?

Estoy, ahora mismo, buscando un remedio contra la mala memoria y lo necesito URGENTE. Este año que inició ha traído (y seguro traerá) muchas cosas nuevas y buenas: mi trabajo (el cual espero seguir conservando por mucho más), mi tranquilidad, nuevos amigos y amigas, y la idea de ir a correr después del trabajo como para liberar tensión (Y VAYA QUE SI TENGO TENSIÓN). Pues bien, todas esas cosas se conjuntaron y han extraviado mi memoria.
¿Les ha pasado que pierden las cosas, que no saben dónde las dejan, que olvidan hasta como se llaman? Eso me pasa a mí al menos diez veces al día. Hoy me he llevado un susto: en donde trabajo se dan becas a estudiantes universitarios con raíces indígenas, cada que uno de ellos se titula se convoca a los medios para que los entrevisten, hagan notas, promuevan cosas… esa es mi tarea. Pues bien, se me olvido qué día se titulaba una chica y hace rato (que venía de la pista de calentamiento) dije “Oh, lo de la becaria”… creí que era para mañana y obvio se me olvido confirmar, casi me da el soponcio, pero nah, es para otro día.
Al menos he descansado esa parte, pero sí debo buscar un buen remedio para la memoria.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Hipo Popo Pota y T@mo


Si algo me gusta de todos los diarios, es la sección de viñetas o cartones (según la región). Pues bien, hace un tiempo he descubierto el fascinante mundo de Hipo Popo Pota y Tamo, publicado en El País por Ramón Rodríguez, y debo decir que siempre me hace reir, pensar y sobre todo generar nuevas opiniones acerca del tema que se toque en el día, casi siempre en pro de la naturaleza.
Los protagonistas de la tira son cuatro hipopótamos que viven en una reserva, creada por la ONU, en África por aquello del cambio climático, ellos son:
Hipo: abúlico, siempre está dormido y cuando habla lo hace de forma inconsciente. Tuvo un trauma nada más nacer y ahora niega la realidad: como no se movía, le rodeó una bandada de buitres y casi se lo comen. Ahora prefiere seguir durmiendo todo el día, pero paradójicamente eso le acerca a sus traumas, puesto que los buitres nunca abandonan su sombra.
Popo: un ingenuo, como la protagonista de la película Amelie; es entusiasta, se deja llevar por la ilusión, todo le sorprende. En resumen, es como un niño.
Pota: justa y reivindicativa, y tiene un fuerte componente maternal.
Tamo: un obseso de la informática que incluso ha logrado reparar un ordenador viejo que encontró en los montones de basura del otro lado de la valla.
Los cuatro personajes viven con otros animales a los pies del Kilimanjaro, separados de los tiraderos de basura por una reja. Desde ahí, la visión de Hipo, Popo, Pota y Tamo acerca del mundo es graciosa, ilusa y crítica por lo que los recomiendo ampliamente.