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martes, 3 de mayo de 2016

Nota

Cariño,

Si pudiera decirte algo, segura de que me harías caso, te diría que no pienses tanto las cosas, que las sientas y las vivas. Te diría que el amor es un sentimiento vivo que se transforma, y a veces eso implica su muerte. Pero no te sientas mal, el amor está en el mundo entero, latente, esperando la oportunidad para llegar de nuevo a ti, para iluminar tu rostro y ser un motivo más para tu sonrisa. Si pudiera decirte algo, segura de que me escucharías sin limitaciones, te diría que no tengas miedo, que si la dejas ir no estarás sola, te tendrás de nuevo a ti, te encontrarás de nuevo contigo; tendrás la oportunidad de mirarte y ver lo que ella dejó en ti, de asumir lo bueno y lo malo, de perdonarte y reivindicarte, de construirte de nuevo. 
Si pudiera decirte algo, te diría que lo hagas, que saltes a esta nueva aventura, que nada saldrá mal, y que si algo no resulta como quisieras, estás lista para lo que venga.

M. 

viernes, 16 de septiembre de 2011

Resumen




Todas las cosas que dije, hice, sentí, viví y omití fueron en resumen mi miedo y la libertad en mi corazón al sentir ese amor infinito y tierno que me hizo una mejor mujer. Y cuando estuve sola de nuevo, todas las cosas que dije, hice, sentí, viví y omití fueron en resumen mi miedo y mi temor a no amar jamás.


Ahora lo que sé es que en esos días el corazón, el alma, las emociones y los sentimientos se me salían por los poros. Amé.

martes, 30 de agosto de 2011

Abstrac

Hoy quiero contar tres capítulos de mi vida:



El primero, “La metamorfosis”. Si tú me hubieras conocido antes de los 6 años habrías conocido a otra yo. Usaba el cabello corto, sobre el hombro, me gustaba ponerme al sol y trepar los árboles. Recorría las calles y los prados en bicicleta. Con mi padre, robaba la verdura de los campos, la lavaba en un riachuelo y me la comía. Me gustaba estar sobre los árboles, construir casas en ellos, columpios, caminar en sus ramas.


Conocí a unas niñas en preescolar, no recuerdo sus nombres, pero recuerdo que cuando las conocí comencé a usar las calcetas hasta las rodillas, abrigos en verano, el cabello en la cara. Sentía vergüenza porque el color de mi piel era distinto al de mi madre. Dejé de salir a jugar, me volví callada, mi risa se apagó y me oculté del mundo lo más posible.


Tenía miedo de ser yo. No sabía quién era. Mi padre y yo tenemos el mismo color de piel, pero entonces, el no parecerme a mi madre me hacía insegura. Crecí con el miedo de que la gente me mirara. Me refugié en la poesía, en los libros de historia, en las actividades extras. Me volví invisible lo más que pude.


El segundo capítulo, “El punto y aparte”. En tercer grado de primaria me cambiaron de escuela. Conocí a un niño que me pidió ser su novia y yo entré en crisis. Lloré por horas. Mi madre fue por mí porque no paraba de sentirme culpable. Al regresar a casa y calmarme, lo único que dije fue que el amor era algo malo.


Mis padres se aman, y en ese acto de amor diario yo no entiendo cómo, entonces, me daba miedo ese sentimiento. Tardé mucho tiempo en entender lo que la vida puede cambiar cuando encuentras a alguien por quien sólo puedes sentir amor. Tanto, mucho, que esas emociones te vuelven otro ser humano.


La conocí en una búsqueda irremediable por pintar mi vida. Era septiembre de 2007 cuando salte al vacío porque creí en mí como nunca antes, porque me hizo una persona diferente, porque de nuevo pensaba en cambiar el mundo.


Era como un pequeño punto en el universo que me mantenía al vuelo. Yo era, lo sé, ese punto, al otro lado del universo, que la mantenía cuerda. Fue ahí cuando pasaron muchas cosas: comencé a correr, cantaba por las mañanas, aprendí a recibir abrazos y besos de quienes me quieren. De nuevo era yo, como de niña, cuando gastaba mi domingo en refacciones para la bicicleta.


Tuve miedo cuando me dijo de “casarnos”, de tener un hogar, de tener hijos. Pero tuve más miedo cuando entendí que nada sería igual a antes, que había evolucionado. No supe manejarlo.


Nos alejamos años después. Entre mucha rabia, tristeza, ira, furia, amor. Tardé más de un año en recuperar mis pedazos, en alistarme de nuevo para la vida.


Me enamoré otra vez, luché. Ella devolvía a mi vida las ganas de sonreír, de ver las estrellas tumbada en el parque, de hablar en clave Morse cuando nuestras manos se tocaban. Sin embargo, sí, el amor es algo que aún no sé manejar. Me ausenté en un viaje que me debía. Cuando regresé, algo se había roto para no unirse ya.


Entonces descubrí que cuando evolucioné aquella primera vez, en 2007, había dado un paso para no regresar jamás. No estaba dispuesta a vivir en silencio. El amor es todo o nada, es punto y aparte.


El tercer capítulo lo estoy construyendo. No tiene nombre ni fecha de caducidad. Lo que sé es que tengo 5 años para saber si deseo tener un hijo o hija, tengo 5 años para prepararme, madurar y confiar en mis fortalezas, para avanzar sin mirar atrás, para construir un hogar, para decidir lo que sea.


Y sé que quizá sean menos años. Puedo morir mañana, en un rato, ahora mismo mientras me lees. Puede que sean más años, 10, 15, 20… Pero ante el miedo me pregunto: ¿Qué quisiera decir si muero? Que tuve una familia increíble, amigos valiosos, que amé locamente una vez, que me enamoré una más, que me perdoné y que perdoné, que sigo amando y que sigo enamorada, que tuve el sueño de formar una familia, de viajar al círculo polar, de cambiar al mundo.


Mientras tanto, este tercer capítulo se escribe. Vivo amando, vivo enamorada, vivo con la gente que quiero vivir, con los espacios que deseo, con la lucha interna de ser yo, de no usar calcetas hasta la rodilla, de no temer el amor, de construir algo, no sé qué, de construir.


lunes, 4 de enero de 2010

Good bye


Quiero despedir este amor así, de noche y lejos de ti. Cerrar los ojos y llorar en silencio, no hablar más pero estar pendiente de ti. Sabes que me tienes hasta morir, que estoy contigo, pero necesito irme. No quiero, de verdad que no. En mi cabeza te tejo, me ha dolido tu indiferencia. Quería mirarte de frente, hablarte despacio, sonrojarme ante ti. No quisiste y ¿qué puedo hacer yo? Comen los sueños mis huesos, como gusanos, me dejan débil y sin ganas. Tú me pones la correa y tiras, me subes al automóvil y me dejas por la carretera. Me abandonas y yo te sigo, olisqueo las calles y llegó por la huerta a tu casa; pero no me abres. ¿No me quieres? ¿No quieres intentarlo? No me amarres fuera, lleva mi cuerpo dentro. Si me dices que sí yo me quedo contigo por siempre, por siempre. Te callas y sufro, el corazón se me abre de golpe, se retuerce y yo decido: no voy a mendigar más tu amor.


domingo, 18 de octubre de 2009

Elipse

A veces me descubro siguiendo tus pies.
Te tomo de la mano y no quiero soltarte.
Me miras y yo tan sólo me atrevo a seguir así:
detrás.
Al cabo de un rato:
No me mires - te digo - no ves que puedo odiarte;
puedo hacerlo muy fuerte, tanto que la tierra entera te odiará.
Tú sonríes porque no sé mentir.

viernes, 15 de mayo de 2009

Mi cumpleaños 23

¿Te molestó mi felicidad?
Mi cumpleaños, mi gente, las flores que me regalaron
y que tú sabes tanto esperé.
¿Te disgustó mi comentario?
- Que me he portado bien con el mundo que me devuelve todo.
No me hubieras felicitado entonces.
Te hubieras puesto a coser vestidos de princesa,
de esos que te parecen tontos.
Hubieras olvidado lo viejecita que me pongo.
Pero dime ¿te molestó?
Di que sí,
hazme feliz.

domingo, 8 de febrero de 2009

Cuando dije: "Soy lesbiana"

Mi familia es matriarcal, sí, tengo un padre y un abuelo materno que viven en casa, pero mi vida siempre ha estado rodeada de mujeres. Quienes toman las decisiones "rápidas", porque ellos están trabajando, han sido mi abuela, tías, madre, primas y hasta hermanas. No creo, no sé bien, si eso sea parte de mi explicación a asumirme como soy: lesbiana (para catalogarlo de algún modo, para etiquetarme e identificarme). La verdad yo creo que es una variable, una hipótesis (por tenerla).
Nunca, hasta los 16 años, me pregunte ¿quién me gustaba, si los hombres o las mujeres, o ambos? Pero, quizá debía pasar así, mamá soñó un día que yo me iba a vivir con, entonces, una de mis amigas de la preparatoria; la razón: porque le amaba. En la tarde ya me estaba preguntando si era lesbiana: "Quiero que me digas la verdad, antes que nada eres mi hija y sabes cuánto te desee, no, no lo sabes, pero te desee desde muy pequeña, durante cinco años esperando la oportunidad de cuidarte, ¿eres lesbiana?
La respuesta fue que no, pero en cuanto lo supiera ella lo sabría. Y así fue. Después de asimilarlo yo, se lo dije un primero de octubre (o por ahí) de hace un par de años. Desde entonces, cuando siento que estoy más lejos de ella, cuando siento que en realidad no me ama, pienso en su preocupación. Al final, no le importó que sea lesbiana, lo que le importó y le importa es cuánto daño me puedan hacer las personas por mi condición.
A veces, en pláticas familiares defiende el punto de decidir a quién amas. Porque con todo y que seamos una familia extrañamente unida, hay personas que se resisten a la diversidad, a la libertad de elegir. Entonces, ahí, me siento orgullosa y feliz porque están ahí, porque mi padre lo sabe (yo lo sé) aún sin decirlo. Es mi padre y tiene el mismo olfato que mamá.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

...

[ En todo caso, el amor te hace guapa ]




sábado, 15 de noviembre de 2008

Pendientes

De apoco me tendré que acostumbrar a que te fuiste y, comprender y hacer entender a cada espacio de mi cuerpo que jamás tendrá un contacto con el tuyo. Y no puedo mentirme, se que así son y serán las cosas de ahora en adelante:
Sin ti.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Invertido cuando menos lo espero

Cuando me habla por teléfono oigo su voz y no me agrada, es decir, no me imagino de noche escuchándole en voz bajita repitiéndome muchas veces que no puede dejar de mirarme o que le gusta mi boca o que me quiere. Miro su cabello y sé que no podría soportarlo cerca de mí porque lo tiene largo, tiene mucho y se le esponja.
Yo sé que puede quererme a su modo, pero a mí me enseñaron de otro y me niego a aprender.

lunes, 3 de noviembre de 2008

estonosepara

Dices que vengo, que voy,
que siento, que escucho, que pertenezco,
que sirvo para mucho, que me estremezco,
que mi mirada es limpia, suave brisa,
que sientes el deseo de tenerme cerca,
que te distancias por miedo a perderme...

sábado, 1 de noviembre de 2008

La fiesta más feliz de mi tierra

DÍA DE MUERTOS: Llegan los difuntos por el camino del cempasúchil, viajan las almas a la abundancia. Llegan nuestros recuerdos con el incienso y el comal; el tequila y los tamales se sirven. Llegan las lágrimas y la música de banda; y en el vaivén esta es la fiesta más feliz de mi tierra porque estamos TODOS.


Casa Primera De niña dormí en los brazos de mi abuela
como la luna en el corazón del cielo.
La cama: algodón que salió de la fruta del pochote.
Hice de los árboles aceite, y a mis amigos les vendí
como guachinango la flor del flamboyán
sobre un petate.
Encima de nuestros párpados dormía la cruz del sur.
Tortillas de comiscal, hilos teñidos para las hamacas,
la comida se hacía con la felicidad de la llovizna
sobre la tierra,
batíamos el chocolate,
y en una jícara enorme nos servían la madrugada.
--Natalia Toledo--

miércoles, 22 de octubre de 2008

Mimbre

En la tarde me puse a pensar, debería de tener un nuevo amor en mi vida, cambiar de aire, meter unos pies suaves en la cama, pero sobre todo una mano con dedos largos que tomar. Pero eso no es algo que sea sencillo, incluso a veces cuando uno más lo desea, menos pasa.
Junto con esto hice un recuento: A. es la persona digna de una radiografía (la cual existe), en el campamento con Erika, Sil, Ana, Martha y Gaby, este fin de semana, hablamos de los besos. Vaya uno a saber por qué terminamos en tal tema, y sin dudarlo apareció aquella noche de septiembre, sus labios y sus pies.
No es que sea adicta a los pies, no, lo que pasa es que todo empezó cuando al dormir me tocó con sus pies las rodillas. Me abrazo o la abracé y nos besamos, volvimos a besarnos. Regresé a casa al día siguiente y le dije a mi madre que soy lesbiana. A. me dio el valor que me faltaba para ser valiente.
Cabe decir que ser valiente no es algo que se de así porque sí, es como un frasco que debes ir llenando con porciones distintas de valores distintos y, un día, cuando todo está lleno, cuando menos lo esperas, vences aquella situación que te da miedo.
Sí, debería tener un amor, uno nuevo, que valiente ya soy y estoy cansada de trovadores de contenedor.

miércoles, 15 de octubre de 2008

No más piedras al corazón

Mi vida ha cambiado mucho y nada, sigo en el mismo lugar, rodeada de mi gente y de nueva gente, he alejado a los malos y me he quedado con los grises pero sinceros. Por dentro está el cambio, me he levantado cinco minutos antes, me he duchado más tiempo, me he puesto linda y salido a la calle por la sencilla razón de que debo curarme los rasguños.
A diferencia del desamor, la decepción no se sufre tanto porque lleva mentira. Y para mí, los mentirosos (en ese grado, en el grado de arrastrar y jugar con alguien) son los peores, los insoportables.


He volcado todo mi amor, mi fe, mi esperanza en mí. Y eso me hace diferente, resistente.


Manuscrito "Secretos deseos" de Iván Ferreiro

sábado, 20 de septiembre de 2008

Promesa de meñique

Si me lo preguntan creo que nunca estuve tan loca, no sabía si era idiota o en serio actuaba de buena fe. Pero la única promesa que no deseaba hacer era esa, así que hice otra mucho más dolorosa y creíble.
Temía en el fondo de mi corazón que el amor, que nuestro amor no diera para más, pero en realidad la situación y el amor sólo dieron para eso. El dinero hace falta y a veces sin él los corazones se rompen. Y el mío, mi corazón estaba reconstruido pero con un pie para hacerse añicos de nuevo.
Estaba claro, ella necesitaba mucho más que esto y yo, pudiendo soportar mucho más, también lo deseaba. Pero aun sin besos, sin abrazos, sin hacer el amor, ella fue lo más maravilloso del mundo, su sonrisa, sus manos, su cabello, sus ojos, su cuello, la comisura de su boca, su blancura.
Lo prometiste, ve por ello valiente.

martes, 9 de septiembre de 2008

Comer


El amor debe comerse todos y cada día, en porciones saludables; en compañía o sola, el amor es el mejor alimento. El amor no requiere conservas, si las necesita para estar fresco, devuelvelo, no es amor (te están viendo la cara). El amor se da en los buses, en el metro, en la calle; se cultiva con una sonrisa, con un "buen día", con espontaneidad y vida. El amor es amor aunque haya tipos distintos.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El último polvo


Tengo un nuevo espacio, me ha dado por hacer dibujos y pinturas, no sé si carece de arte, pero ahí estoy:

martes, 26 de agosto de 2008

Detalles

"Se suicido" me dijo Erika. En la noche de su muerte, Gabriela sentía remordimiento porque varias veces la miró conectada al mensajero y no le habló. No me impacto mucho, la verdad siempre fue una persona depresiva y quizá un poco bipolar: parecía ser feliz pero yo, en tratamiento por las fechas en que la conocí, me di cuenta que no lo era.
Ahora, más que antes, siento atracción por la vida y mis planes, metas y sueños. Quizá las cosas no han salido como yo quería. Muchas cosas no pasaron, otras pasaron y otras están aún por pasar. Sin embargo, me siento afortunada por, primero, superar día a día mi depresión; segundo, por hacerlo ya sin medicamentos; tercero, valorar en su justa medida a las personas que comparten su vida conmigo.
Soy consciente de las cosas o de las actitudes que no me gustan, de las personas y sus "facetas", de las mías. Y ya no me amargo por eso, ya no pienso en la maldad si no en la felicidad que yo puedo dar y doy, por pequeñita que sea. Aunque me falta por aprender, hay que saber: esos detalles hacen la diferencia.

Ilustración de Artista Blog

You've got to get yourself together
you've got stuck in a moment and now you can't get out of it
don't say that later will be better now you're stuck in a moment
and you can't get out of it...