jueves, 8 de marzo de 2007

Re-cuento

La reconoció enseguida, es igual a la fotografía, igual a todo lo visto de ella. Horas más tarde estaba con sus manos largas suprimiéndole los pezones mientras la lengua hacía lo suyo con el cuello. Sí, amabas se besaban después de que ella llorará en su hombro por ese remolino de conflictos internos, esas emociones apagadas y todos y cada uno de los amores frustrados.

Sí, amores frustrados y ausentes. Porque en el mundo, en la vida y en la muerte misma hay de esos amores que duelen y que no se van o que pican como alfileres pero siguen sin irse, no les dejamos irse. Quizá María era el reemplazo de todo eso, del amor que ella tuvo y se fue, del que ni siquiera nació, del que se engendro pero se aborto, del que se suicido con la monotonía.

Sentir aquellos dedos ajenos en su sexo húmedo le estremecieron a tal punto que la cabeza le giro en un santiamén; estaba pisando otros terrenos, esos de los cuales imaginaba. María comenzó con un beso, un primero beso que se extendió y que deseaba se hiciera largo.

Pero así no, así no con ella en trance por el llanto, con los pensamientos enredados. No puede, María, aumentar el ritmo con que a alguien se le vaya la vida… ¿O quizá le devuelve?

lunes, 5 de marzo de 2007

ÚLTIMAS NOTICIAS

Se le informa a la comunidad que visita esta web que todo anda bien, marchando sobre ruedas, solita, tranquila, retomando amistades olvidadas, momentos, hobbies. El viernes 2 de marzo terminé mi trabajo, ahora a buscar otro. Pero nada me dio más felicidad que concluir eso que la verdad se hacía cada días más pesado. La gente de ahí fue amable conmigo pero bueno no me es grato estar en una oficina estrictamente, y que esto es sólo el inicio de un proyecto largo.
Pronto iré a buscarme... a buscar los restos de mí que andan regados por ahí.

sábado, 3 de marzo de 2007

Entre hermanas

Paseamos
por
el
Zócalo,

por
Reforma,

y
por
Zona
Rosa

[ Caro - Jazz - Mar!a ]

viernes, 2 de marzo de 2007

CASA VACIA

¿Qué se hace cuando queda la ausencia? Di.
¿Qué se come cuando no se quiere comer? Di.
¿Y si el corazón ya no palpitara? ¿Y si se me olvidará respirar? ¿Y si al caminar no supiera cómo y alzará los dos pies a la par? Di qué se hace en esos casos.


Ha llegado a ese hueco, se ha incrustado en mi vientre. Voy a parir; yo no quiero tener hijos, porque al final a los hijos se los comen los gusanos. Pero voy a parir. No sé, quizá a regla en los nueve meses que marca la ley o quizá antes o después, que más da. Voy a coger flores de camposanto y plantarlas en mi jardín. Trazaré en un vinilo, escribiré cartas de amor y no las enviaré… posiblemente después la ausencia se vaya, quizá así de nuevo sentiré.